TE IMAGINÉ, en mi mente muchas veces, donde eras princesa, villana, monja, vendedora de
pescados, escritora sonámbula, esquizofrénica, golfa y en veces azafata.
TE SENTÍ, tus pisadas, tus suaves labios, tus gases, al ver los platos volar, al tocarme el hombro, nerviosa, saltando de felicidad, acariciando mi barriga, y en veces bailando samba.
TE ESCUCHÉ, llorar, reír, putear, cantar una canción de The Beatles, silbar una marcha, gemir, hablando sola, refunfuñar, hablar por teléfono, y en veces gritando un gol.
TE OLÍ. Tu perfume natural, un gas en la mañana, aquel perfume que ocultaste, el cigarrillo que fumabas, el alcohol de tu boca, en un día de primavera, y en veces nuestros cuerpos fusionados.
NUNCA TE HE VISTO, Y NO SOY ANTROPÓFAGO.
1 comentario:
Wena Mario.
Definitivamente un texto cadente.
Esperemos ver más por aquí con esa intención.
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