Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.

lunes, 29 de octubre de 2007

TE IMAGINÉ, en mi mente muchas veces, donde eras princesa, villana, monja, vendedora de
pescados, escritora sonámbula, esquizofrénica, golfa y en veces azafata.

TE SENTÍ, tus pisadas, tus suaves labios, tus gases, al ver los platos volar, al tocarme el hombro, nerviosa, saltando de felicidad, acariciando mi barriga, y en veces bailando samba.

TE ESCUCHÉ, llorar, reír, putear, cantar una canción de The Beatles, silbar una marcha, gemir, hablando sola, refunfuñar, hablar por teléfono, y en veces gritando un gol.

TE OLÍ. Tu perfume natural, un gas en la mañana, aquel perfume que ocultaste, el cigarrillo que fumabas, el alcohol de tu boca, en un día de primavera, y en veces nuestros cuerpos fusionados.

NUNCA TE HE VISTO, Y NO SOY ANTROPÓFAGO.

1 comentario:

Humberto Enrique dijo...

Wena Mario.
Definitivamente un texto cadente.
Esperemos ver más por aquí con esa intención.