Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.

lunes, 29 de octubre de 2007

Itinerario

De viernes para sábado no dormí.
Me bañé cerca de las 8.00.
Salí de mi casa en torno a las 8.45.
Llegué al centro de Viña del Mar cerca de las 9.15.
Mi bus rumbo a Cabildo salió a las 10.00. Dormí.
Llegué a Cabildo a las 13.30. Besé y saludé a mi familia. Almorcé.
Salí a pasear con mis sobrinos y primos hasta las 16.15 horas.
Festejamos el primer cumpleaños de mi sobrino Vicente.
Fuimos con mi papá a dejar a mi tío Guille y su hijo Diego a su casa.
Convesamos en familia.
Despachamos a los invitados.
Me dormí, creo cerca de las 11.
Desperté. Mi hermana Estefanía se fue a trabajar a La Ligua cerca de las 8. Mis sobrinos lloraron.
Volví a dormir.
Despertamos nuevamente cerca de las 12.30.
Desayunamos.
Llegó mi abuelita Demofila cerca de las 13.30.
Almorzamos alrededor de las 15.00.
Charlamos.
Arreglé mi mochila para el viaje de vuelta a Viña del Mar.
Mi papá ordenó sus cosas en su bolso para viajar a Copiapó.
Tomamos once.
Yo y papá cogimos nuestros bolsos mientras mamá arropaba más a mis sobrinos.
Mi hermana Valery se quedó en casa. Le di un beso y le dije que se portara bien.
Llegamos a la plaza.
Besé a mamá, me dijo "cuídese, lo quiero mucho" y luego besé a Vicente y a Carlitos.
Me subí al bus a las 8.30.
Caminé por el pasillo del bus hasta el fondo y guardé un asiento para papá.
Conversamos con mi papá.
Mi papá pagó el pasaje de ambos.
Conversamos con papá.
Llegamos a La Ligua.
Papá me besó y nos dijimos "hasta luego... cuídate"
El bus se echó a andar.
Dormí.
Desperté en La Calera. Cinco muchachos se subieron bebiendo cervezas y charlando animados.
El bus se detuvo en el sector "El Molino", entre Quillota y Limache. Había un choque grande.
El bus reorientó su destino. Dio vueltas hasta llegar a un nuevo acceso a Limache.
Los cinco muchachos ebrios se reían y se fotografiaban.
Pedí permiso a uno de ellos y caminé hasta la segunda fila de asientos.
El auxiliar del bus hizo un gesto de "¿Dónde se baja?". El Olivar, contesté.
El bus se detuvo parcialmente. Bajé, camine hasta casa.
Golpeé la puerta. Rodrigo abrió.
Dejé mi mochila. Conversamos. Fui a comprar, vimos TV, comimos fideos con salsa de tomates.
Escribí.

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