Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Seas


Ojalá y tuviera el poder de Bloom para llenar de narcisos tu sonrisa o para congelar el tiempo y el espacio para sólo poder ensalzarme en tu figura, en tu sonrisa radiante, en tu cabello inquieto.

Ojalá y como aquel desesperado novio que, casi implorando, esbozó una oración que indicaba: "Te garantizo que habrá épocas difíciles, y te garantizo que en algún momento uno de los dos o los dos querremos dejarlo todo, pero también te garantizo que si no te pido que seas mía, me arrepentiré durante el resto de mi vida, porque sé, en lo más profundo de mi ser, que estás hecha para mí.

Ojalá y escribiera como Neruda, para cuestionar tus silencios de manera tal que pareciera que lo que me hace sufrir (tu voz acallada, tu susurro enmudecido) es en realidad un gozo.

Ojalá y puediera pintarte de Azul como Rubén Darío y declamar en prosas tu presencia hermosa. Ojalá y como el escultor de la Milo, me dieras el tiempo y la satisfacción de esculpirte en mármol e inacabar la labor en metáfora de lo inconmensurable de tu belleza, de tu grandeza.

¿Que te idealizo, dicen?
Pues sí. ¿Y qué?
¿Es que no te han idealizado antes ya?
Supongo que sí
¿Es que no me puedo escudar en Foucault y su tratamiento de la locura para decir que finalmente soy un loco de remate igual que todos pero sin rasgos de uniformidad.

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