¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: 'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'. ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.
jueves, 8 de noviembre de 2007
Terminar lo que se empieza
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: 'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'. ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
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