Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Lo mejor y lo peor... de ti

El mejor de tus regalos:
Tu sonrisa cordillerana,
si, cordillerana si.
Hecha toda de albor,
de brillo sin otrosí.
Sólo con ella
Posible llegar tan alto, tan alto,
que parece uno tocar el cielo,
coger un ramo de nubes blancas
y ofrecerlas al rito de tus besos.

El mejor de tus favores,
tu cabellera, oleaje salvaje,
melena indomable
de perfume incansable,
de oleajes, huracanes y riberas.
Cabellos de petróleo,
trenzas de oro.

La peor de tus faltas,
parecer tan perfecta,
tan ángel y tan demonio a la vez.
La peor de tus sentencias,
tu saludo siempre efímero,
evocador de ansias,
provocador de anhelos,
incitador de sueños y ensueños.

Malditos los ojos estos que te idealizan
-grito en silencio al oler tu sola brisa,
al escuchar tu insurgente risa.

"Me gusta cuando callas,
porque estás como ausente", decía Reyes,
mientras se hacía pasar por Neruda.

Me gusta cuando callas, ríes, chillas, gritas, lloras, gimes, alardeas, y un largo etcétera...
Sólo, no me gusta cuando estás como ausente.
Temo no tenerte en aquel entonces.

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