Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.

lunes, 17 de diciembre de 2007

La chica ideal

¡¡¡Al fin la encontré!!!

Si, al fin la encontré. Luego de ambular por horas, días, semanas, meses y años la he encontrado. He encontrado a mi mujer perfecta, a mi media naranja, me complemento, mi "peor es na'", la mujer de mis sueños, la princesa de mis cuentos.

Si, a ella misma... la he encontrado, al fin.


Caminé cuantos kilómetros caminé en vano; bailé sendas danzas de cotejo (desde el vals hasta el reggaeton mismo) vanamente; tomé cientos de litros de helado; mastiqué kilos y kilos de chicle e ingerí decenas de copas que envalentonaban; monté decenas de victorias; compré centanares de prendas en malls y millares de velitas, inciensos, figuras varias; gasté en litros y litros de perfume; perdí al menos un par de resmas en cartas torrentosamente amorosas; charlé horas y más horas por messenger; recorrí cientos de veces la Avenida Perú en Viña del Mar de la mano de las que finalmente nunca llegaron a pisarle los talones a esta, mi chica ideal.

Esa noche, como de costumbre, no podía dormir. Con mi computador siempre conectado a la red de redes, y luego de haber revisado las clásicas páginas de correos, la prensa nacional, los fotologs y blogs amigos y una que otra página con videos porno, llegué a un chat. Tecleé mi nickname o nombre de usuario: *************, elegí la sala a ingresar: *********** y luego de un par de saludos cordiales tradicionales a la gente allí alojada, veo que una ventana de privado se habre ante mis ojos diciendo "papito, estoy hot" Allí quedé estúpido.

Estúpidamente caliente, debo ser sincero. Luego de la estupidez, el raciocinio homofóbico "No, no, no... este tiene que ser un maricón, pero un maricón y caliente más encima, una tonta loca, de trenzas -y algo más- ya bastante sueltas".
Para mi sorpresa, este chat permitía intercambiar fotos.

La todavía "supuesta chica", me envió en un primer acto una de su cara; luego, vino una que tomaba desde el esternón hacia arriba; luego, sólo el ombligo desnudo... después, después... una de su cuerpo completo. Allí recibí nuevamente un golpazo testosterónico.
Inmediatamente, recobré nuevamente la razón: Claro, el marica pudo haber bajado las fotos y habérmelas enviado "como para estimularme", y seguí hablando entrecortado en la pequeña ventanita que sobresalía a la ventana general. De seguro ahora me pedirá alguna foto de mi "intimidad" -dije yo-, pero para mi sorpresa lo que me pidió después fue mi dirección de correo en msn.

Uhmmm... pensé... ¿se lo doy, o no se lo doy? ¿se lo doy, o no se lo doy?. Con la temperatura un poco alta accedí, pero le dí el correo alternativo: ****************@hotmail.com. Al ver su nombre de usuario ****************@hotmail.com ya quedé un poco más tranquilo. La característica florecita de pétalos rojizos con el centro de polen amarillo de msn poco decían sobre su personalidad. El hecho de que apareciera prontamente un "****************@hotmail.com te ha invitado a una videollamada despejó todas las dudas.

Con mis audífonos puestos, sentí sonidos guturales e imágenes plácidas invadiendo mi oído, mi cerebro, mi cabeza, mi cuerpo entero. No sabía si escribir, escuchar... o qué.

Lo mejor de todo, era que todas las proyecciones establecidas en torno a ella sucedieron. Sólo me pidió ver una foto cuando dije no tener webcam y aún así acepto mostrarse y ser escuchada.


Definitivamente esa noche quedé loco. Más loco aún quedé cuando, luego de haberme pedido vía mail mi número de teléfono, recibía insistentemente sus llamadas. Ahí era cuando yo pensaba a cada rato en tomar un bus, raptarla, casarme y decirle que era la chica de mis sueños.

Pasó un cierto tiempo y, sin más, desapareció. Nunca se conectó a msn o al chat y nunca más llamó o contestó su teléfono.

¿Habrá encontrado a otro? -me preguntaba.

¿Habré hecho o dicho algo malo? -reflexionaba en mis tardes y noches de soledad.

Desapareció, sin más.

Ella, la que nunca pidió mucho más a cambio de lo que ella daba, la que prometía hacer y darme toda su exquisita existencia, la que dibujó tantas sonrisas en mi cara, se desapareció del mapa.


Quizá la inventé. Quizá, sólo quizá, nunca existió.

Esto le pasó a un amigo del primo de un amigo de mi tío. Los nombres y datos reales han sido ocultados para no afectar a las personas que vivieron este relato.

No hay comentarios: