Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Primer tratado de lo real y lo ideal: El perdón

El perdón no existe. Al menos no el perdón total, ese casi mágico -o divino, mas bien-, ese aquel que no deja rastros de un error o falta cometida. Al final, siempre queda(n) rastro(s) de un dolor vivido o de un trauma, y cuya cicatriz quizá no duela tanto, pero impide volver al estado precedente, mas auspicioso y mas “lindo” que aquel que se obtiene tras perdonar o ser perdonado.

Visto lo anterior es que la confianza jamas se vuelve a entregar en pleno o a obtener en su más amplia magnitud. Los méritos, los famosos méritos, por cierto que sirven para ir “recuperando terreno”, pero nunca conseguirán ir más allá de la confianza lograda o cedida antes del fallo o de la caída.
El temor siempre existe.

El olvido, el olvido, ese si que no existe. Quizá los recuerdos se nublen o se protejan consciente o inconscientemente, pero estos perduran, tal vez solo como fotogramas, flashes o frases, pero están ahí, latentes, esperando resurgir o intentando sórdida y hasta masoquistamente ser ahogados, pero están.

El espacio nunca es mucho. El tiempo, el tiempo siempre es bastante poco, y no nos permite disfrutar a cabalidad el espacio aquel que de tan pequeño que es, puede llegar a ser inmenso.

Las palabras suelen decir nada. Los gestos y ademanes, suelen decir nada. El estar ahí, aun cuando no se este, suele decir mucho.

El agua nunca ha estado purificada.
El sentimiento mutuo, la mentada reciprocidad, no existe.
El entendimiento cabal no existe.
El perdón total no existe.
El olvido no existe.
El recuerdo existe.

El ansia del olvido existe, pero el ansia del recuerdo siempre gana.

Pareciera ser que el recuerdo, vista esta dinámica tiende a rebelarse, a ser caudillo violento que se emancipa por sobre el intento constante del olvido de establecer su dictadura y, por lo tanto, de establecer la represión de los momentos significativos.

Hay quienes hablan de que los pequeños detalles son los significativos. Imposible que un detalle sea pequeño si alguien le nota y si, por sobre todo, son, así como termina la misma frase, significativos.

Es por esos pequeños detalles que el agua nunca ha estado ni estará purificada, que la reciprocidad, la empatía, el pleno entendimiento, el perdón total, o el olvido dictador nunca existirán. Es por esos “pequeños detalles” que el recuerdo se enajena, que el sentimiento siempre sera dubitativo, que el amor, por tanto, nunca sera todo amor, que la felicidad, nunca sera toda felicidad o que, al contrario, la tristeza nunca sera toda tristeza.

La linea recta exacta no existe. Esta conformada de puntos. Los puntos, los puntos tampoco existen, al menos no como un <> pleno. Esta conformado por pequeños detalles que, de escapar siquiera en fracción mínima de este, le rompen, le deshacen, le desarticulan, le causan inexistencia pragmática, aunque si idealizada. Preferir vivir de esta idealización es el otro pequeño detalle. O se acepta que el punto no es punto pues nunca estará lleno, o se inmola la visión fatídica de lo que realmente existe en aras de lo ideal.

Algunos preferirán ver el punto deshecho claro esta. Otros, ver el punto como tal, otros, la linea completa. Algunos beberán el agua sin mas, otros, conscientes de lo que esta trae igualmente saciaran su sed con ella. Los restantes, se abstendrán de beberle. Nunca he visto a nadie que no QUIERA beber, por lo que supongo que habrá nadie que no prefiere ver, en alguna ocasion, el punto totalmente relleno, la linea recta ideal.

Por cierto, sólo en el plano de lo ideal, lo perfecto existe.

¿Tú, qué opinas?

No hay comentarios: