Nada y todo inunda nuestra inspiración ahora. A ratos, o casi siempre, quisiéramos escribir todo y nada, dudas y certezas, todo cuando fluye hasta nuestros dedos. Este parto literario, este espacio de letras, de imágenes y sonidos que no sólo se leen, sino que se logran desplegar hasta nuestras llemas y hasta esta pantalla ahora enfrentada y/o apoyada en nosotros. Bienvenidos a la comunidad de la comunicación. Que la construcción de relatos conforme rascacielos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Ansiedad


Con ella, sólo esperas que un cigarrillo se acabe para poder fumar el próximo.

Con ella, sólo esperas a que el desayuno acabe luego para almorzar.

Con ella, esperas a que el almuerzo acabe para fumar un cigarrillo.

Con ella, sólo esperas que el cigarrillo se acabe para poder fumar el próximo.

Con ella, sólo esperas a que el cigarrillo acabe para poder cenar.

Con ella, las sonrisas escurren ansiosas esperando más sonrisas.

Con ella, esperas que los aromas sean bocados.

Con ella, esperas que los bocados sean devorados para comer más bocados.

Con ella, la respiración tiende a estar acelerada.

Con ella, las manos siempre están sudadas.

Con ella, te agitas e inquietas.

Con ella, te inquietas y te agitas.

Con ella, quieres volver a ser niño, un infante de pecho.

Con ella, Peter Pan es tu mejor modelo.

Con ella, siendo niño serías mejor.

Con ella, te inquietas y te agitas.

Con ella, tus manos siempre sudan.

Con ella, sólo esperas que un cigarrillo se acabe para poder fumar el próximo.

Con ella, te das cuenta de que amas y no te detienes para expresarlo.

Con ella, las cuestiones obvias del día se tornan exageradas.

Con ella, te inquietas y te agitas.

Con ella, tus manos siempre sudan.

Con ella, siempre sudas.

Con ella, siempre te aceleras.

Con ella, todo tiempo pasado fue mejor.

Con ella, sientes que todos los demás siempre están locos.

Con ella, no existen toques, sino devoraciones.

Con ella, puedes dejar a todos sentados mientras tú te agitas.

Con ella, no oyes, sino que sólo escuchas.

Con ella, no oyes.

Con ella, no vives.

Con ella, puedes caber el vestido rojo aquel del Sueño.

Con ella, vejez, soledad, tristeza o culpa, pasan de largo, sin detención.

Con ella, crees hacer todo para los demás.

Con ella, sólo te preocupas por tí.

Con ella, sólo esperas que el cigarrillo se acabe un poco antes de morir.

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